6. Enseñar aprendiendo. Cómo podemos los profesores aprenseñar

"Los profesores que mejor enseñan reconocen que aprenden al enseñar. Que aprenden no sólo aspectos didácticos, sino que reelaboran y avanzan en su comprensión de la disciplina en la que son expertos". Elena Martín

  • Predisposición a aprenseñar: mis estudiantes son una fuente para mi aprendizaje.
    • En la ZDP, también participa el profesor.
    • Compartimos el proceso de aprendizaje con nuestros estudiantes.
  • Pre-activo: preparar las clases aprendiendo.
    • Utilizar el estrés positivo de la audiencia.
    • Ajustar las explicaciones y los objetivos a los conocimientos previos.
    • Preparar las explicaciones en distintos formatos.
    • Contextualizar la explicación, las actividades y los ejemplos. 
  • Inter-activo: promover la bidireccionalidad para aprender mientras enseñamos.
    • Construir reflexivamente el conocimiento.
    • Cuestionar o formular preguntas profundas.
    • Escuchar y observar activamente.
    • Promover la cooperación entre alumnos.
    • Compartir con otros la capacidad de enseñar.
    • Evaluar como mecanismo para valorar nuestra actuación.
  • Post-activo: espacios de práctica compartida y reflexiva para aprender con otros.
    • Utilizar la observación del profesor compañero.
    • Utilizar datos para la mejora de la función docente.

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Comentarios: 2
  • #1

    Una mestra (martes, 07 octubre 2014 15:46)

    Acabo de llegir el llibre i m'ha semblat molt interessant. Idees noves i suggerents. Recomano especialment aquest capítol a tots els ensenyants. Molt per aprendre i per ensenyar!



  • #2

    Marta (viernes, 24 abril 2015 10:51)

    Hace unos cuantos años en mis inicios como maestra, experimenté un fenómeno que entonces me desconcertó, por no decir que me avergonzó un poco y que por estas razones había guardado en el cajón de los olvidos.
    Hoy, mientras ordenaba algunas ideas para escribir esta aportación, después de haber leído el libro, me he acordado. Y ese pudor en contar algo que me había pasado, yo pensaba por no haber aprendido suficientemente las lecciones mientras estudiaba, cobra sentido y se convierte en una evidencia personal, que hasta hace poco era innombrable (no por ninguna razón oscura o rara, sino porque no disponía de un término para poder hacerlo). Hoy, sé que aquella vivencia no fue únicamente mía, ni mucho menos debe ser motivo de olvido, sino que se produce a menudo y, sobretodo, es altamente enriquecedora y posee un gran potencial para posibilitar un cambio de paradigma en las aulas a todos los niveles: cuando se enseña, se aprende. Aprenseñar era lo que me ocurrió.

    ¡Estaba aprenseñando sin saberlo!

    Recuerdo perfectamente estar preparando clases de ciencias naturales para mi alumnado de sexto de primaria y cómo, viendo de qué manera podía presentar mejor la información que quería que aprendiesen, pude establecer relaciones entre los conceptos que tenía previsto enseñar y se afianzaron definitivamente esos conocimientos un tanto frágiles que tenía. Como por arte de magia, aprendí significativamente lo que iba a enseñar. En ese momento, aunque sin ser demasiado consciente, aprendí dos cosas: qué es el aprendizaje significativo (de verdad, porque teóricamente ya lo había estudiado en la universidad, sin haberlo aprendido significativamente) y la oportunidad de aprendizaje que se produce cuando se tiene que explicar a otros lo que sabemos.

    Leer el libro, o casi devorarlo por la agradable lectura que supone y las múltiples ideas interesantes que propone, me apela directamente sobre mi rol como profesora, partiendo de mi propia práctica docente, pudiéndola contrastar y apoyar convenientemente con las evidencias científicas que presenta.

    Un gran trabajo (de cabecera me atrevería a decir) que deberían leer todos los profesionales de la educación, debatir en claustros, en las administraciones educativas, con las familias,… y para todo el público en general, con el objetivo de poder reflexionar y tomar decisiones en las propias prácticas y actividades diarias de las personas como aprendientes y enseñantes constantes que, sin duda, permitirían la mejora de la calidad educativa del siglo XXI.